
Héctor Alejandro Quintanar
SE DEBE mirar a las páginas del pasado reciente para pergeñar la hipótesis sobre el porqué de los reclamos de Hugo Chávez a José Luis Rodríguez Zapatero, que se dieron el sábado 10 de noviembre en el marco de la Cumbre Iberoamericana, acaecida en Chile.
La escena parecería bochornosa: toca el turno de hablar al presidente del gobierno español, y éste es interrumpido por Hugo Chávez en diversas ocasiones. Del entrecortado diálogo se alcanza a notar que Rodríguez Z. exige respeto al venezolano, mientras éste al parecer, hace un reclamo. La confrontación verbal llega al máximo cuando el rey Juan Carlos, sentado junto a Rodríguez Zapatero, le espeta a Chávez “!¿Por qué no te callas?!” al tiempo que le apunta, amenazante, con la mano izquierda.
Se supo después, que el diferendo que dio pie a tan lamentable escena consistió en que Chávez, con la razón en la mano, tildó de fascista a José María Aznar. Ante tal dicho, Rodríguez Zapatero —en su turno para hacer uso de la palabra— exigió respeto para su antecesor. Y cuando Chávez le pedía que le pidiera lo mismo al hoy ex mandatario español, el rey perdió los estribos y gritó la censuradora frase arriba leída.
Y, sin embargo, ¿qué pudo motivar a Chávez a, en efecto, no callarse? Parece que las razones para ello sobran.
Aznar fue, junto con un séquito criminal de estadounidenses, uno de los primeros en avalar el golpe de Estado que derrocó a Chávez del poder en abril de 2002. En esos días, un mandatario cuyo poder emanó de las urnas, fue quitado momentáneamente por una minoría oligárquica, empecinada en mantener sus mal habidos privilegios ante la serie de cambios que proponía Chávez.
Sólo el pueblo mediante protestas, y un conjunto de actores políticos como altos mandos militares y miembros del gabinete chavista, lograron contrarrestar la antidemocrática andanada que, con Pedro Carmona como punta de lanza, había atentado en contra del derecho y la voluntad popular al defenestrar por dos días al presidente constitucional venezolano.
Mientras Pedro Carmona era presidente temporal, algunos perversos y obnubilados jefes de Estado de otros países apuraron en justificar el derrocamiento de Chávez y en dar su apoyo al espurio gobernante de facto.
Entre estos figuraron George W. Bush y, por supuesto, el portador del blandón franquista de la Iberia: José María Aznar. También nuestro estúpido Vicente Fox trató de dar razón al golpe de Estado al decir que la revuelta en Venezuela había sido culpa del mal manejo económico de Chávez. Pero la imprudencia de Fox ya no es tema de análisis y no merece la pena más que recordarla como asunto anecdótico. La verdadera liga de la historia reciente con el presente está en el actuar de Aznar.
Recordar debemos que, tan sólo un año después, ese individuo entrometido y rastrero añadió a su triste semblante la más abominable de las marcas: emprendió, junto a Bush y Tony Blair, la más criminal de las invasiones al atacar al pueblo iraquí. La matanza en ese país asiático continúa y la humanidad sigue doliente por culpa de ese pérfido trío que, cegado por la ambición, atacó a un país para quitarle su petróleo. Fascismo puro en pleno siglo XXI.
Ya que Aznar dejó, afortunadamente, las riendas del gobierno español, se dedicó de lleno a cometer tontería y media en el mundo, dictando críticas acérrimas y exhortos de revuelta contra lo que él considera “enemigos de occidente”, de entre los cuales, uno de los más importantes es el “populismo y la demagogia” de Hugo Chávez.
Aznar —violando las elementales reglas de la diplomacia— ha atacado sin descanso al mandatario venezolano y nadie le ha recriminado nada de manera formal.
Cabe decir que al llamar Chávez a Aznar “fascista” y “serpiente racista” no sólo no lo insulta sino que lo describe. Y eso es poca cosa ante la amplia gama de crímenes que el sanguinario franquista ha cometido en su vida.
Así, el desencuentro entre Rodríguez Zapatero y Chávez tuvo una razón de ser. Aznar no es para nada un hombre respetable y, además, ha empleado su tiempo en atacar de diversas formas a Hugo Chávez. Cada vez que lo hace, Rodríguez Z. debería pedirle que, por elemental juicio, respetara a los líderes de otras naciones. Y el exabrupto del rey Juan Carlos, al callar a Chávez, no deja de ser una majadería condenable.
No faltarán las opiniones que pretendan culpar al venezolano de la pérdida de los estribos del rey y lo acusen de ser grosero y patán. Habría que recordarles a ellos que Chávez ha sido atacado no sólo verbalmente, sino en los hechos, por gente como Aznar y ésta ha quedado totalmente impune.
Es, por tanto, hipócrita defender al rey y al jefe de gobierno español ante el conflicto verbal acaecido el sábado pasado. Mejor deberían ponerse a pensar en lo que significa que un monarca —figura arcaica digna del medioevo— se atreva a callar a un jefe de Estado que, ése sí, se ha sometido a la prueba de las urnas en diversas ocasiones. Nos guste o no.
El poder del rey es una figura oscurantista; mientras que el poder de Chávez emergió de la voluntad del pueblo venezolano.
Chávez apeló al perfil criminal de Aznar para acusarlo de fascista; mientras que Rodríguez Zapatero fue incongruente al exigir respeto por alguien que nunca ha respetado nada y que, al contrario, se ha dedicado a ofender a Chávez, quien alzó la voz en pura defensa propia.
Y, merece decirlo, el grito del rey no es más que un acto visceral, fuera de todo marco de prudencia política. Es de esperarse que una nueva asonada periodística en contra de Chávez se avecina. Y todo porque éste trató de hacer válido su legítimo derecho a defenderse.
Post Data: El nuevo procurador de justicia de Estados Unidos, Michael Mukasey, evitó fijar una postura sobre el empleo de la tortura en interrogatorios. El que calla otorga. Y se debe recordar que el demente y peligroso presidente Bush ha aceptado que la tortura debe ser una política oficial y legal de Estados Unidos. En fin, que esto nos sirva de muestra para imaginar hasta qué grados de perversidad e ignominia son capaces de llegar los gobiernos espurios de tinte ultraderechista.
Escríbeme a: hector7185@hotmail.com
*El autor es estudiante del noveno semestre de Comunicación Política.

1 comentario:
Hola doctor
Leía su periódico favorito. No, no es La Jornada; la verdad lo digo con sarcasmo, Excélsior. Y me encontré lo siguiente: ¿recuerda su artículo pasado? Pues hoy aparece publicado sobre ese personaje.
¿Ya supo quiénes rindieron protesta como consejeros del Centro Fox? Tenía que ser...
José María Aznar, Alejandro Toledo y Carlos Diego Meza, ex presidentes respectivos de España, Perú y Bolivia, citados en Estados Unidos para la parafernalia de la foto.
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