sábado, 29 de diciembre de 2007

Editorial | El año que termina

El año que termina

En 2007 pudimos apreciar configuraciones intensas entre las distintas fuerzas políticas y los poderes fácticos del país. Se replanteó, de nueva cuenta, la Reforma del Estado como eje primordial, ante la cual se desprendió la tan cuestionada reforma electoral, y los trazos para las reformas fiscal y judicial.

En enero la “tortilla” estuvo en boca de todos por haberse disparado su precio; en junio la Suprema Corte evidenció la debilidad de las instituciones al echar a tras a la Ley Televisa, pero en noviembre enlodó su credibilidad y avivó el hastío que ya de por sí la sociedad percibe de la clase gobernante, al dejar libre de responsabilidades al priista Mario Marín Torres, en tan conocido caso.

A finales de octubre se presentó una de las peores catástrofes naturales al inundarse Tabasco a causa de las potentes lluvias. Millones de personas quedaron afectadas, la ciudad destruida y el costo material de todo ello fue de 50 mil millones de dólares, según se estima.

El 28 de julio la UNESCO declaró al antiguo casco de Ciudad Universitaria como Patrimonio Cultural de la Humanidad, título que fue ratificado la esplendida noche del 21 de septiembre. Y el 13 de noviembre, también por la noche, se dio a conocer la noticia, que ya para muchos era un hecho: el médico José Narro Robles fue designado nuevo rector de nuestra Máxima Casa de Estudios.

En fin, tuvimos un año colmado de acontecimientos: Felipe Calderón cumplió su primer año al frente del Ejecutivo y, en contra parte, Andrés Manuel López Obrador logró su primer año como “Presidente Legítimo de México”. Un solo país, dos presidentes. La consigna parece ser: democracia inconclusa.

Se termina el año en el que, por cierto, nació la revista Feedback. A nombre de todos los que hacemos posible este proyecto estudiantil, te deseamos que en el horizonte de 2008 hagas eternos todos tus deseos. El nuevo año estará cargado de aventuras y desventuras políticas, pero también de arte y de nuevas dinámicas. Feedback estará en ello.
¡Feliz 2008!

Consejo Editorial

Revista Feedback

Pensar es Comunicar


Luís Ángel Hurtado Razo
Director General

Eduardo Rodríguez Soto
Director Editorial

José Manuel Cardoso Sánchez
Subdirector Editorial

León Medina M.
Corrección de Originales

Correo electrónico:


Colaboradores:

Ángel Samir Zapot López,
Astrid Fonseca,
Beatriz A. García Acevedo,
Berenice Resendiz Santana,
Betsy Castellanos,
Christian Gómez,
Edgar Adán Castro,
Héctor Alejandro Quintanar,
Jaime Hérnandez Gómez,
Jessica Méndez,
Miguel Ángel López Flores,
Pedro Romero,
Roberto Alonso y
Victoria Marlene Gama.

Moneros:

Mayo,
Israel Maya y
Eugenio.

Artículo | La postergación entorno al IFE

A tiempos extra

Jaime Hernández Gómez

GRAN POLÉMICA ha desatado la decisión de los partidos políticos de posponer la elección de los tres consejeros electorales hasta el mes de febrero del año siguiente. Críticas de diversas fuentes han emitido en contra de los legisladores mencionando que éstos han incumplido con la ley que ellos mismos efectuaron.

Por una parte, Luís Carlos Ugalde decidió -el viernes 14 de diciembre- renunciar al cargo de presidente consejero del Instituto, mencionando que dejaba “su IFE a la clase política.” Por otro lado, las televisoras, por medio de sus noticieros aprovecharon el suceso para arremeter en contra de los diputados, calificándolos como “gente que ni trabaja, ni logra ponerse de acuerdo.”

Lo cierto es que a pesar de los calificativos por parte de los opositores a la reforma electoral, el no lograr ponerse de acuerdo de los legisladores en torno a los nuevos integrantes del Instituto Federal Electoral (IFE), ha demostrado algunos factores negativos que la clase política no puede evitar desconocer.

Con la elección se aumenta el periodo de incertidumbre para los otros consejeros electorales que ya prepararan su salida. Se acrecienta el periodo de esfuerzo nulo en el Instituto por esclarecer elementos tan importantes de la elección de 2006 como los 281 mil spots no reportados por los partidos políticos.

Asimismo, la decisión de posponer la elección de los nuevos consejeros aumenta las dudas sobre el proceso de elección, ya que después de reducir la lista de aspirantes de 489 a 39, éstos últimos deberán esperar más tiempo para conocer si podrán o no acceder a uno de los tres puestos de la convocatoria para la integración de consejo general del IFE, publicada el 20 de noviembre.

Ahora bien, es preciso aclarar que los diputados no violaron la ley, pues el artículo cuarto transitorio del decreto electoral menciona que los diputados tienen treinta días naturales, después de entrar en vigor la reforma constitucional (13 de noviembre) para “proceder” a integrar el Consejo General del IFE, y que los consejeros deberán permanecer en funciones “hasta en tanto la Cámara de Diputados de cumplimiento a lo dispuesto en el presente artículo.”

No obstante, el no lograr un consenso, así como la versión de la existencia de “vetos” en contra de personajes como Mauricio Merino y Genaro Góngora Pimentel, pone en entredicho el objetivo de la reforma electoral de contribuir hacia instituciones electorales más sólidas.

El caso más ilustrativo es el de Góngora Pimentel, pues en su trayectoria el actual ministro ha demostrado sus convicciones sobre valores democráticos como la justicia, la igualdad y la libertad, por lo que la decisión de algunos partidos de no aceptar la propuesta de este personaje, enturbia el proceso de selección de los mejores personajes para ocupar un cargo en el Instituto.

Habrá que reconocer que la reforma electoral, la cual venía realizándose de forma continua, tuvo un tropezón, sin embargo, esto debe servir para que desde la opinión pública no se descuide el proceso y continúe atenta sobre lo que deberá acontecer en los tiempos extras del proceso de remoción de dos consejeros electorales y la llegada de tres personajes, de los cuales se espera continúen con la labor que debe realizar la máxima institución electoral del país.

De cualquier forma, el proceso actual de selección de consejeros del IFE deja varias lecciones que deberán superarse en el próximo proceso de selección: la convocatoria deberá contemplar un mayor periodo de duración, delinear requisitos para el registro con umbrales mayores, transparentar los lineamientos específicos de la elección y difundir las propuestas de los aspirantes.

Por lo pronto, no se debe dejar en segundo plano el análisis que debe realizarse sobre las nuevas leyes secundarias en materia electoral, pues de ello dependerá en gran medida el funcionamiento de las autoridades electorales, los partidos políticos, los medios electrónicos de difusión y demás actores involucrados en el sistema democrático electoral mexicano.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Cartones | Israel Maya

Nota: Para ampliar los cartones, da un clic sobre ellos.
PROSTITUTOS *Israel Maya

OPORTUNIDADES LABORALES *Israel Maya



Escríbeme a: malaalma0@gmail.com

Artículo | El nuevo Cofipe

¿A dónde irá a parar el espectáculo de la política con las reformas al COFIPE?
Daniel Corona
LA POLÍTICA en nuestro país es un espectáculo para la sociedad. Los acontecimientos políticos diarios los observamos como una escenificación teatral. Nos corresponde ser espectadores de los diferentes escenarios de la vida política nacional, donde los actores políticos representan a quienes votamos por ellos.

Con la reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), queda prácticamente clausurado el recinto donde se presentaban tales escenificaciones: los medios de comunicación colectiva.

También limitan al tipo de escenas que veremos en campañas electorales. Ya no presenciaremos las luchas entre el bien y el mal, no seremos testigos de la propaganda negra y los enemigos políticos no existirán. Todos serán unos buenos muchachos presentando buenas propuestas para mejorar para bien a un país bueno; no podrán atacar a sus adversarios. Lo que veremos, en lugar de propaganda negra, será, llamémosle así, propaganda rosa.

La figura de los políticos está muy devaluada en la cultura política mexicana (dicho término también sería muy despreciado de no ser por la palabra cultura). La sociedad es incrédula ante la política.

Debido a lo anterior existe pasividad en la gente y un alto índice de abstencionismo en las elecciones. Es por ello que la propaganda negra tiene y ha tenido tanto éxito en nuestro país. Los electores deciden, votar contra un enemigo, más que en favor de propuestas. En las más recientes elecciones presidenciales en nuestro país, han ganado quienes enlodazan más la figura de su opositor. Los actores políticos necesitan de un adversario o enemigo.

Felipe Calderón lo hizo contra el peligro para México que representaba el demonio, el falso mesías, el soberbio y arbitrario (ay, nanita) Andrés Manuel López Obrador. Vicente Fox era el candidato que todo México esperaba para dejar fuera YA, de una vez por todas, al asqueroso, corrupto y sanguinario PRInosaurio. Hasta Ernesto Zedillo tuvo a su enemigo: el sub Marcos, quien amenazaba con venir a la ciudad con sus rifles de madera a hacer la guerra.

Lo que podríamos ver en las próximas elecciones presidenciales de 2012 son campañas negras no contra un candidato, sino contra un enemigo común. Campañas agresivas contra problemas nacionales que, seguramente para tal año, seguirán siendo la inseguridad, la falta de empleo y la ineficiencia en los sectores salud, educación, y energía, entre otros.

Sin embargo, esta propaganda también tendría menos efecto que la llamada propaganda negra. Simple y sencillamente la gente ya no cree en las promesas. Promesas, puras promesas, es lo que la sociedad expresa al escuchar una y otra vez los discursos, los libretos aprendidos de los candidatos.

Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia para los próximos políticos que se quieran lanzar a la grande? Los candidatos necesitarán manejarse en dos niveles muy distintos.

El primero de ellos es el de los medios de comunicación colectiva, con el tiempo que les toque según la nueva legislación. En esa propaganda darán sus propuestas para mejorar al país y enaltecerán la imagen propia, es decir, será propaganda rosa.

En el segundo y mucho más importante, es el de las cadenas humanas y medios alternativos de comunicación. En este nivel, el equipo de comunicación de los candidatos se enfocarán en descalificar al resto de los candidatos. Esto, por supuesto, ocultando fuentes. En pocas palabras, el segundo nivel será el uso adecuado, por ser un arma de dos filos, el rumor.

Por supuesto no dejo de lado otras herramientas de la propaganda política como el mitin, los carteles, correos electrónico o tradicional, e incluso por teléfono o casa por casa. Sin embargo, el rumor cumple con las características de llevar información “negativa” y de tener un origen incierto y poco comprobable.

Con el rumor, la escenificación de la política se “baja del escenario” para adentrarse directamente en y con el público. Esto puede activar políticamente a la gente en mayor medida y, por otro lado, puede hacer que pierdan el interés quienes no estén involucrados en el rumor.

Por lo tanto, estos rumores deben provocar la suficiente expectación, que obligue a los medios de comunicación a tratar el tema(sólo tratar, no opinar, ya que la reforma también les impide favorecer a algún candidato, y por ello serán monitoreados). De esta manera, el espectáculo se presentaría de nuevo en los grandes escenarios: los medios de comunicación.

Así, el rumor podría cerrar el ciclo para tener un mayor impacto. Por supuesto, es necesario tener estrategas muy hábiles en comunicación política para lograr dicho propósito y que, además, se refleje en las votaciones a favor del candidato.

Esta es sólo una visión de lo que podría suceder con las reformas al COFIPE y su posible solución, por supuesto, comunicativamente hablando.

Columna Invitada | Estampas del derrumbe institucional

Observatorio
Estampas del derrumbe instutucional

Por Roberto Alonso
A UN par de semanas para finalizar el año, tres acontecimientos revelan un retrato institucional que demuestra su propia crisis. El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el caso Cacho-Marín, la postergación del nombramiento del consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) y dos consejeros más hasta febrero del año entrante, y la aprobación en San Lázaro de la reforma judicial no son signos menores para sostener que por cada paso adelante en la consolidación de la democracia se han dado dos atrás, si no es que muchos más en algunos temas.

Meses después de la decorosa actuación de la SCJN en torno a la acción de inconstitucionalidad que interpusieron en este tribunal senadores de la anterior legislatura en contra de la Ley Televisa, la mayoría de los togados legitimaron la impunidad y enviaron un mensaje de cortesía a las redes de pederastia y pornografía infantil con la exoneración de Mario Marín. El ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano saltó de un distinguido proyecto de dictamen que desentrañó la lógica del poder mediático, a las burlas, las descalificaciones y el desprestigio del trabajo ajeno.
En el fortín de la justicia, la justicia fue mancillada.
Ministros y ministras ignoraron tesis de jurisprudencia relativas a la validez de las pruebas obtenidas de manera ilícita y convinieron que las violaciones fueron menores y que no había suficientes pruebas para determinar la responsabilidad del director de la orquesta. Con la defensa del inculpado la Corte dilapidó los escaños avanzados.

La misma regresión tuvo lugar en la Cámara de Diputados. Al publicarse la reforma constitucional en materia electoral el 13 de noviembre, los diputados se comprometieron, en aras de hacer valer la ley, a iniciar la renovación del IFE “en un plazo no mayor a 30 días naturales contados a partir de la entrada en vigor” de la reforma. No había marcha atrás y, sin embargo, los partidos fueron incapaces de llegar a consensos para elegir a una terna que sustituyera a los consejeros salientes.

Juegos políticos en busca de negociaciones partidistas y posturas inamovibles prorrogaron un plazo perentorio marcado por los mismos diputados en la ley. Todo iba en orden, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales obtuvo el respaldo del Senado y había una lista de 39 candidatos óptimos para ocupar los puestos en cuestión. Pero con el aplazamiento y la falta de acuerdos en la designación de los nuevos consejeros, el mito de la partidocracia se asomó en San Lázaro, disipando una decisión congruente con el espíritu de la reforma.

Por último, si bien el Senado modificó algunos párrafos de la minuta de reforma constitucional en materia de justicia y seguridad pública enviada por los diputados, resulta alarmante que aún con los ajustes el texto constitucional pueda amparar allanamientos a los domicilios sin orden judicial y, en resumen, acoja la ecuación de combatir el crimen organizado a costa de reducir las garantías individuales. La reforma representa un retroceso en la protección de los derechos fundamentales y contraviene los tratados suscritos por el país en dicha asignatura.

A un par de semanas de finalizar el año, parte del retrato institucional ha sido dilucidado por sus propios actores. Enmendarlo, si es que se puede, costará mucho empeño.

El autor estudia la Licenciatura en Comunicación en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Es articulista semanal en el periódico digital e-consulta desde mayo de 2006 y colaborador del suplemento "Medieros", del periódico La Jornada de Oriente, donde publica su columna “Observatorio”.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Crónica | Huevos a la Suprema Corte

Huevos a la Suprema Corte


Por Eduardo Rodríguez

EL ÚNICO silencio álgido en la llamada Marcha de los Niños se dio cuando, a las puertas del Máximo Tribunal del país, una mujer tomó el alta voz que portaba la actriz y activista Jesusa Rodríguez, y dijo: “Mi hija fue violada por su padre cuando tenía apenas dos años y ocho meses de edad. Ahora el juez acaba de aprobar el régimen de visitas. No quiero que mi hija esté otra vez en manos de ese hombre. Exijo justicia. Denuncien, mujeres, denuncien…”.

Caras largas aparecieron enseguida entre los presentes, como si un nudo en la garganta les apretujara el alma, como si la indignación se apoderara todavía más de ellos al enterarse de este caso, luego de conocer el fallo que la Suprema Corte emitió el pasado 29 de noviembre en el que exonera al popularmente conocido góber precioso de Puebla, Mario Marín Torres, de haber violado las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho.

En esta marcha del domingo 16 de diciembre, a la que convocaron organismos civiles, se dieron cita al menos 300 personas entre niñas y niños acompañados de sus padres, quienes comenzaron su camino desde la Torre del Caballito alrededor de las once de la mañana con treinta minutos. Al acto se sumaron, vía telefónica, la escritora Elena Poniatowska y la propia Lydia Cacho, quien, según refirió Jesusa Rodríguez, pidió a los manifestantes que le enviaran sus mejores energías.

El pase de lista

Las fotografías de los seis Ministros que votaron en contra del dictamen del Ministro ponente, Juan Silva Meza, el cual sostuvo que sí hubo concierto de autoridades para violar las garantías de la periodista, fueron clocadas en la puerta principal de la Suprema Corte.

Sus nombres fueron coreados, y a la vez despreciados. Guillermo Ortiz Mayagoitia (presidente de la Corte), “qué vergüenza”. Sergio Salvador Aguirre Anguiano, “qué vergüenza”. Mariano Azuela, “qué vergüenza”. Olga Sánchez Cordero, “qué vergüenza”. Margarita Luna Ramos, “qué vergüenza”.

“Y mínimo nos cuestan los Ministros 400 mil pesos al mes, cada uno, y a parte se burlan de nosotros”, espetaba con furor un hombre. “Pero mientras en este país se exoneren y se solapen a delincuentes, seguiremos en el hoyo” le respondía en feedback una señora que cubría del sol el brillo penetrante de su mirada con un sombrero.

“¡Ya basta, de tanto pederasta!”

La embriaguez de la injusticia fue matizada en la protesta. El coñac barato de dos botellas, marca “Don Pedófilo”, fue vertido por una niña en las bocas impresas de los seis Ministros. Un olor a alcohol se impregnó de inmediato en la entrada de la sede de justicia. El descontento de los manifestantes era evidente: pedieron la renuncia de los Ministros y juicio político al góber precioso.

Después de ello, todo estaba listo. Un reclamo simbólico despertado por la ira, por la indignación y por la infamia se hizo presente. A la cuenta de tres, unos veinte niños comenzaron a lanzar huevos a la Suprema Corte. Los estrellaban con fuerza, intentando atinarles a los Ministros que decidieron evadir el tema de la pederastia, porque según ellos, de eso no era la investigación.

Y siguieron los adultos, quienes llegaron a manchar las letras que en la fachada del edificio refieren que se trata de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los huevos, hechos un batidillo, yacían sobre el piso, pero la lluvia de yema y de cascarones salpicó a más de diez manifestantes. La consigna fue lanzar huevos podridos, pero “adentro están más podridos que los huevos que les lanzamos”, enunciaba con voz firme Jesusa Rodríguez.

“Ya basta, de tanto pederasta”, gritaban niños y adultos. El consuelo, y no la justicia, había llegado. El acto acabó luego de que la gente cantó el himno nacional y, de nueva cuenta, emitió su apoyo a Lydia Cacho: “No estás sola, no estás sola”. Vinieron los aplausos de solidaridad y la invitación a seguir en la causa. Una señora que por el camino andaba, recriminó: “Ya pónganse a trabajar y dejen de hacer alboroto, sólo agraden a la iglesia: hace poco lo hicieron”. “Ay, señora, usted ni sabe, defiende a la iglesia cuando los padres en el altar dan misa, pero atrás se cogen a los niños”, le contestó convincente una ardua manifestante.

Y la pregunta quedó al aire: ¿Qué cosa desvirtuó la honorabilidad de seis integrantes de la Suprema Corte? Otra vez renace la duda. Surgen diversas interpretaciones. Se enconan las pasiones. Y al paso, da la impresión que en México la justicia sólo sirve a unos cuantos, a los poderosos. Mientras tanto, Mario Marín brindará con coñac, aderezado de impunidad, el término de 2007.

Crónica | El espejo de hielo

El espejo de hielo

Por Berenice Resendiz

La blanca navidad llega al Zócalo Capitalino de la ciudad de México con la pista de hielo más grande del mundo. Personas a paso firme van como buenos soldados en pleno batallón en la inmensa fila rumbo a la taquilla a lado de la Catedral Metropolitana, donde se les entrega una pulsera, la cual señala la hora para tener el anhelado acceso a la pista.

Por fin niños, señores, chavos han llegado a la penúltima fase, es decir, en la cual se colocan los patines delicadamente, como si fueran aquellas zapatillas rojas que utilizó Dorothy en el Mago de Oz, aunque en este caso no es un camino amarillo el cual se pretende recorrer, sino un sendero blanco, duro y frío.

Las doce en punto, hora de entrar, amarrarse bien las agujetas y a patinar como si bailasen el vals sobre las olas. Uno, dos, tres, paso a pasito todos se deslizan suavemente sobre aquel piso resbaloso, donde se pierden con el contonear de las caderas de chicos y grandes; giran lentamente como en pleno baile de gala, de esos tantos que organizó Don Porfirio Díaz o el exótico Maximiliano de Habsburgo.

Agarrados de las manos y eso que no están cantando una rola muy sonada del “Puma”, giran alrededor de la pista, donde no importa tomarse de la mano aunque el compañero de a lado la tenga sudada, sucia o si la oprime mucho, pues sin excepción alguna todos tratan de no caer en el congelado espejo de hielo o que su frágil retaguardia sufra las consecuencias de su imprudencia.

Golpes por aquí, por allá, el pan nuestro de cada día se convierten las caídas, sobre todo para los que gozan mirar el espectáculo desde las gradas; las risas son incontenibles para aquellos sádicos, sobre todo si los patinadores quedan adheridos al hielo por completo; frases muy típicas del solidario mexicano se oyen como: “¡ese güey se cayó bien chido!” o “¡qué pendejo!”, quizá para demostrarles su apoyo incondicional, tanto en las buenas como en las malas.

Mientras tanto, una señora a lo lejos cae sobre sus benditos y grandes amortiguadores que le ha dado Dios, que sin duda le han salvado la vida. Por otro lado un grito de ¡niños no corran! se escucha por parte de un auxiliar vestido de color rojo, que apresuradamente va tras aquellos pequeños desobedientes.

Algunos se han dado cuenta del hazme reír que son en su fallido intento de patinadores, por eso muy prudentes prefieren ir en fila india o como escena típica de los enanos de Blanca Nieves uno tras otro, se toman fuertemente de la horilla de la pista y lentamente recorren cada metro del frágil espejo.

Como competencia internacional se muestran los mejores pasos, se presumen los más perfeccionados desplomes, hasta las Olimpiadas se quedan cortas con tan avasallantes movimientos, donde la pasión extrema se aprecia en cada rostro, miradas de preocupación fluyen al paso de su cuerpo que sin ninguna protección circula por rincones desconocidos.

“La gasolina” de Daddy Yanquee se escucha mientras se patina, uno que otro niño baila y pretende en su locura moverse al sonar del candente reggaeton; algunos nenes de tres años mareados de tanto resbalón lloran suplicando la presencia de sus irresponsables padres, los cuales muy a gusto se hayan al otro extremo de la pista, dejando a los auxiliares de nanas.

Hablando de auxiliares , se observa uno que se ha olvidado de toda la comunidad necesitada de su apoyo, para preferir solamente llevar de la mano a una joven e inexperta usuaria, alo mejor como una artimaña para pedirle su teléfono o su dirección, con eso que en invierno se dice que el corazón necesita calor humano.

A pesar de que los señalamientos están plasmados alrededor de la pista, con letras grandes como: no corra, no pierda de vista a sus hijos, respete las áreas restringidas, por su seguridad no cargue niños, y los individuos de casco blanco con el símbolo de la cruz roja, les llame la atención más de una vez, nadie parece a hacerles mucho caso, pero qué de raro tiene eso, si siempre ha sido así de liberal el mexicano.

La bandera tricolor a lo alto es rozada por la suave brisa; los curiosos trabajadores de casco amarillo que colaboran en una construcción vecina, aprovechan el rato y observan delicadamente desde un amplio panorama el reflejo del sol sobre la pista de hielo; la catedral tan imponente emana el dulce sonar de sus campanas, cantares que pregonan el terminar de esa hora de diversión para abrirle paso a otro grupo lleno de folklore.

Sin duda los capitalinos este año viven la era del hielo más extravagante de todas, pero no en el Polo norte, sino en el mismísimo ombligo de la luna, donde sin importar ser inexpertos en el patinaje, disfrutan con un cúmulo de sensaciones los placeres del hielo, pero eso sí, con el sabor picante del mexicano.

Crónica | "El camino que lleva a Belem"

“El camino que lleva a Belem”

Por Berenice Resendiz


En el Antiguo Cine Venustiano Carranza la comunidad se da cita y corren despavoridos a tomar un buen lugar entre las tantas butacas, para así poder apreciar en toda su expresión la Pastorela, que es organizada por la delegación.


La tercera llamada casi es anunciada, sin embargo las risas logran calmar la atmósfera tensa que se percibe, quizá por los nervios de ver la presentación de un proyecto lleno de dedicación y sobre todo esfuerzo, donde para cada uno las estrellas principales son sus amigos, hijos o nietos, los cuales vienen a apoyar.


Las luces están por ser apagadas; a algunas criaturas por poco sus madres les desprenden el brazo, al llevarlos velozmente por cada asiento; las miradas se centran entre un paisaje donde el color café de la paja y una solitaria silla de madera envuelven el escenario, y por fin, se da el anhelado banderazo para comenzar.


Un grupo de niños sale al escenario cantando “pero mira como beben los peces en el río”; la preocupación se pinta en sus pequeños rostros; listones amarrados a sus muñecas se mueven al ritmo de su cuerpo, el cual experimenta la adrenalina de la danza, donde no importa ir disparejos, sino expresar su entusiasmo.


María envuelta entre el color azul de su túnica, camina lentamente a lado de su fíel compañero, José, quien apoyado de un bastón se mantiene en pie, con la fe de hallar un lugar seguro para su amada que en pocos días formará un túnel en su vientre para llevar a la luz de la existencia al salvador.


Mientras tanto el colorado diablo, interpretado por un pequeño niño, enciende la chispa de las risas en cada uno de los presentes, con esa manera tan simpática de bailar “la manzanita”, contonea sensualmente su larga cola roja entre las demás diablitas, provocando adherir la vista en cada uno de sus movimientos.


“Lucharán de dos a tres caídas sin límite de tiempo”. De repente la trifulca explota, rudos contra técnicos, bueno es decir, “chamucos” contra peregrinos se miran fijamente para combatir cuerpo a cuerpo, hasta las riñas de López Obrador y Calderón se quedan cortos con avasallante pelea, donde se pone en juego la palabra y el honor de cada uno. Finalmente como típica telenovela salen triunfadores con era de esperarse los buenos.


Sin embargo a lo lejos tres reyes magos, siguen fijamente la estrella de Belem, pero pese a todo llegan sanos y medio lucidos a conocer al niño Dios, cada uno con su respectivo regalo, demostrando que desde antes ser gorrones era mal visto.


Súbitamente pasan los años, Jesucristo madura en un hombre con basta sabiduría y vivencias que la experiencia se ha encargado de proveerlo; agita sus brazos para bailar al sonar de “Blanca navidad”; su larga cabellera ondulada se menea con el girar de su cuello, muy al estilo Marco Antonio Solís el Buquí, donde lo único que faltaba era cantar “tú cárcel”.


Sin duda las pastorelas tienen un sello representativo para México, al combinar la picardía tan característica y el relato bíblico, pues no sólo es la manera como se ve a la navidad, sino también para exaltar las buenas acciones, la amistad, la solidaridad y sobre todo la unión.