Reforma Fiscal
Ángel Samir Zapot López
DENTRO DE la Reforma del Estado que actualmente está en curso para actualizar el funcionamiento precisamente del Estado a los nuevos tiempos destaca la Reforma Fiscal por la importancia que tiene para la sociedad mexicana los cambios de tipo económico como éste.
Dos son los tópicos que mayor relevancia han cobrado en la discusión parlamentaria: el aumento a la gasolina y al diesel, conocido coloquialmente como gasolinazo, y el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), el cual fue una variación de la Contribución Empresarial de tasa Única (CETU) propuesta del gobierno federal.
Empezaré con el gasolinazo. Este nuevo impuesto consiste en incrementar el precio por litro de gasolina y diesel, que será de 2 centavos a la Magna, 2.44 centavos a la Premium y 1.66 centavos al diesel, mensualmente. Esto aunado al incremento que por decreto presidencial durante el sexenio de Vicente Fox se aplica mensualmente a los combustibles, de acuerdo a los índices inflacionarios.
Durante la sesión parlamentaria en la que se aprobó el nuevo gravamen se asentó que su entrada en vigor comenzaría a partir de enero de 2008, incrementando dos centavos mensuales hasta junio de 2009, con lo cual el gobierno federal recaudará 114 mil millones de pesos, que equivalen a uno por ciento del producto interno bruto (PIB).
La medida a todas luces desataría el año próximo una escalada en los precios de productos y servicios, pero con la insinuación de que el incremento comenzaría a partir de octubre los precios comenzaron a subir aún sin la entrada en vigor del impuesto.
La explicación que brindó el secretario de Economía Agustín Carstens durante su comparecencia en la cámara de diputados fue que la escalada de precios simplemente no existía y que si bien había algunos incrementos se debían a factores externos, como el aumento en el precio del trigo en el mercado internacional, con lo cual exoneraba al gasolinaza de sus efectos perniciosos.
La endeble justificación sólo demuestra la falta de políticas programáticas del gobierno federal para afrontar las crisis, pues del aumento del trigo ya se sabía meses antes, igual pasó con el aumento del maíz en meses pasados, y no se aplicó ninguna medida que aminorara el impacto en los bolsillos nacionales.
Con todo y el gasolinazo, la hacienda pública no recaudará lo suficiente para que el crecimiento de la economía sea mayor, pues se pasa de 3.6 sin impuesto a la gasolina a un raquítico 3.7 con la aplicación del gravamen.
Respecto al Impuesto Empresarial de Taza Única, el cual tiene sus antecedentes en el CETU calderonista, quedó establecido en una taza de 16%. Desde que los empresarios externaron su descontento con el CETU se pretendió reducirlo pero finalmente fue cambiado. La diferencia sustancial es que pasó de ser una contribución a un impuesto. El impuesto se expide mediante una ley, lo cual lo convierte en una obligación; mientras la contribución surge de una relación comercial entre dos o más partes, en este caso el Estado y las empresas.
Este es un impuesto inconstitucional, toda vez que la Carta Magna establece que ningún impuesto podrá ser cobrado 2 veces, lo cual ocurre al contar ya con el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Si bien los legisladores postulan que sólo se cobrará el más alto de entre el IETU y el ISR, los verdaderos afectados son los pequeños y medianos empresarios, pues para las grandes transnacionales es una oportunidad de evadir más impuestos, ya que no está claramente especificado cuáles serán las reglas de operación y se valdrán de las lagunas fiscales para pagar menos dinero del que actualmente erogan.
Por ejemplo, no se especifica si también se contabiliza el aspecto referente a las inversiones, debido a que en los primeros años puede no haber ganancias pero si puede ser susceptible de entrar en el balance del año fiscal de la empresa y por lo tanto pagar impuestos.
En la próxima entrega comentaré sobre el resto de la Reforma Fiscal, el cual contiene nuevas disposiciones para las empresas que invierten en la Bolsa de Valores y los cambios en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Ángel Samir Zapot López
DENTRO DE la Reforma del Estado que actualmente está en curso para actualizar el funcionamiento precisamente del Estado a los nuevos tiempos destaca la Reforma Fiscal por la importancia que tiene para la sociedad mexicana los cambios de tipo económico como éste.
Dos son los tópicos que mayor relevancia han cobrado en la discusión parlamentaria: el aumento a la gasolina y al diesel, conocido coloquialmente como gasolinazo, y el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), el cual fue una variación de la Contribución Empresarial de tasa Única (CETU) propuesta del gobierno federal.
Empezaré con el gasolinazo. Este nuevo impuesto consiste en incrementar el precio por litro de gasolina y diesel, que será de 2 centavos a la Magna, 2.44 centavos a la Premium y 1.66 centavos al diesel, mensualmente. Esto aunado al incremento que por decreto presidencial durante el sexenio de Vicente Fox se aplica mensualmente a los combustibles, de acuerdo a los índices inflacionarios.
Durante la sesión parlamentaria en la que se aprobó el nuevo gravamen se asentó que su entrada en vigor comenzaría a partir de enero de 2008, incrementando dos centavos mensuales hasta junio de 2009, con lo cual el gobierno federal recaudará 114 mil millones de pesos, que equivalen a uno por ciento del producto interno bruto (PIB).
La medida a todas luces desataría el año próximo una escalada en los precios de productos y servicios, pero con la insinuación de que el incremento comenzaría a partir de octubre los precios comenzaron a subir aún sin la entrada en vigor del impuesto.
La explicación que brindó el secretario de Economía Agustín Carstens durante su comparecencia en la cámara de diputados fue que la escalada de precios simplemente no existía y que si bien había algunos incrementos se debían a factores externos, como el aumento en el precio del trigo en el mercado internacional, con lo cual exoneraba al gasolinaza de sus efectos perniciosos.
La endeble justificación sólo demuestra la falta de políticas programáticas del gobierno federal para afrontar las crisis, pues del aumento del trigo ya se sabía meses antes, igual pasó con el aumento del maíz en meses pasados, y no se aplicó ninguna medida que aminorara el impacto en los bolsillos nacionales.
Con todo y el gasolinazo, la hacienda pública no recaudará lo suficiente para que el crecimiento de la economía sea mayor, pues se pasa de 3.6 sin impuesto a la gasolina a un raquítico 3.7 con la aplicación del gravamen.
Respecto al Impuesto Empresarial de Taza Única, el cual tiene sus antecedentes en el CETU calderonista, quedó establecido en una taza de 16%. Desde que los empresarios externaron su descontento con el CETU se pretendió reducirlo pero finalmente fue cambiado. La diferencia sustancial es que pasó de ser una contribución a un impuesto. El impuesto se expide mediante una ley, lo cual lo convierte en una obligación; mientras la contribución surge de una relación comercial entre dos o más partes, en este caso el Estado y las empresas.
Este es un impuesto inconstitucional, toda vez que la Carta Magna establece que ningún impuesto podrá ser cobrado 2 veces, lo cual ocurre al contar ya con el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Si bien los legisladores postulan que sólo se cobrará el más alto de entre el IETU y el ISR, los verdaderos afectados son los pequeños y medianos empresarios, pues para las grandes transnacionales es una oportunidad de evadir más impuestos, ya que no está claramente especificado cuáles serán las reglas de operación y se valdrán de las lagunas fiscales para pagar menos dinero del que actualmente erogan.
Por ejemplo, no se especifica si también se contabiliza el aspecto referente a las inversiones, debido a que en los primeros años puede no haber ganancias pero si puede ser susceptible de entrar en el balance del año fiscal de la empresa y por lo tanto pagar impuestos.
En la próxima entrega comentaré sobre el resto de la Reforma Fiscal, el cual contiene nuevas disposiciones para las empresas que invierten en la Bolsa de Valores y los cambios en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Escríbeme a: feedback.revist@gmail.com
El autor es estudiante del noveno semestre de Comunicación Política.

1 comentario:
Excelente artículo. Felicidades Samir
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