
Espíritu desnudado: Tunick y sus instalaciones dinámicas
Por Betsy Castellanos
UNA ÁUREA estela se despliega sobre uno de los sitios más memorables y añejos de la Ciudad de México, su Zócalo. Dieciocho mil cuerpos desnudos se admiran más de la libertad onírica en la que flotan, que de la belleza o deformidad que exhiben. En lo alto, Spencer Tunick, el fotógrafo e instalador, perfila el paisaje que formaran aquellas curvas policromas.
El 6 de mayo pasado, aquellos cuerpos que formaban cálidas dunas o ríos tranquilos que recorrían las principales calles del Centro Histórico, quedarían inmortalizados tras la lente de Tunick, además, pasarían a ser la instalación con mayor número de asistentes realizada por el artista neoyorquino.
El resultado de ésta, su primera obra en México, se exhibe en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, MUCA, que presenta nueve de las cientos de fotografías que capturó el artista, no sólo el 6 de mayo, sino también las que tuvieron como escenario la Casa Azul, las de las Fridas.
La exposición denominada Tunick en el Zócalo 2007, presenta también material audiovisual proporcionado por el artista y conjuntado por TV UNAM, mismo que muestra la forma en la cual se llevo a cabo la instalación, desde la llegada de los participantes, sus expectativas, la desintegración de los prejuicios, hasta el desvanecimiento de la euforia, hasta que había cambiado la noción de libertad en aquellos cuerpos ya vestidos, pero que aún resguardaban un hálito de desnudez.
Abruptamente los cuerpos comienzan a despojarse de la ropa, se vuelven uno sólo. Un sólo espíritu danzando en una cálida mañana, contoneándose y corriendo. Un sólo espíritu liberándose, a través de la desnudez, de las discusiones de una sociedad aparentemente moralina. O quizás contradiciéndola al mostrarle sin temor cada curva, cada línea.
El material audiovisual se ve enriquecido por los comentarios de especialistas en distintas áreas. Antropólogos, historiadores de arte, comunicólogos, artistas plásticos, sexólogos y críticos de arte de la talla de Raquel Tibol, inclusive del propio Tunick: comentan el impacto que causó en los mexicanos la obra del instalador.
Spencer Tunick no sólo inmortalizó la estética de los cuerpos reunidos en la Plaza de la Constitución, sino también la determinación con la que se deslizaban por ese espacio, el despojo del conservadurismo, a veces su vulnerabilidad, el fervor en su patria y la cálida belleza de sus mujeres.
Las nueve fotografías y el material que conforman Tunick en el Zócalo 2007 permanecerán exhibiéndose hasta el 9 de diciembre en el MUCA.
El 6 de mayo pasado, aquellos cuerpos que formaban cálidas dunas o ríos tranquilos que recorrían las principales calles del Centro Histórico, quedarían inmortalizados tras la lente de Tunick, además, pasarían a ser la instalación con mayor número de asistentes realizada por el artista neoyorquino.
El resultado de ésta, su primera obra en México, se exhibe en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, MUCA, que presenta nueve de las cientos de fotografías que capturó el artista, no sólo el 6 de mayo, sino también las que tuvieron como escenario la Casa Azul, las de las Fridas.
La exposición denominada Tunick en el Zócalo 2007, presenta también material audiovisual proporcionado por el artista y conjuntado por TV UNAM, mismo que muestra la forma en la cual se llevo a cabo la instalación, desde la llegada de los participantes, sus expectativas, la desintegración de los prejuicios, hasta el desvanecimiento de la euforia, hasta que había cambiado la noción de libertad en aquellos cuerpos ya vestidos, pero que aún resguardaban un hálito de desnudez.
Abruptamente los cuerpos comienzan a despojarse de la ropa, se vuelven uno sólo. Un sólo espíritu danzando en una cálida mañana, contoneándose y corriendo. Un sólo espíritu liberándose, a través de la desnudez, de las discusiones de una sociedad aparentemente moralina. O quizás contradiciéndola al mostrarle sin temor cada curva, cada línea.
El material audiovisual se ve enriquecido por los comentarios de especialistas en distintas áreas. Antropólogos, historiadores de arte, comunicólogos, artistas plásticos, sexólogos y críticos de arte de la talla de Raquel Tibol, inclusive del propio Tunick: comentan el impacto que causó en los mexicanos la obra del instalador.
Spencer Tunick no sólo inmortalizó la estética de los cuerpos reunidos en la Plaza de la Constitución, sino también la determinación con la que se deslizaban por ese espacio, el despojo del conservadurismo, a veces su vulnerabilidad, el fervor en su patria y la cálida belleza de sus mujeres.
Las nueve fotografías y el material que conforman Tunick en el Zócalo 2007 permanecerán exhibiéndose hasta el 9 de diciembre en el MUCA.
Escríbeme a: chicaboond@hotmail.com
*La autora es estudiante del quinto semestre de Ciencias de la Cumunicación.

2 comentarios:
Felicidades Betsi por tu artículo. Escribes muy bien.
sabes?... estando en barcelona, un día llegue del trabajo a mi casa, eran las 11 de la noche y estaba muy madreado, sergio, mi roomy hizo de cenar y me convido un poco, al ratico llego el colombiano y me dijo -Marica, ¡en tu pais los encueraron! - no entendi a que se referia ciertamente, pensé que se trataba de una broma y la verdad es que terminamos hablando sobre la rutina del día.
Pasaron unas semanas y la familia de sergio (orgullosamente chilanga)llego al piso, su padrasto le llevo el Milenio diario y me imagino que le conto sobre Tunick y de cómo se habia encuerado enfrente de no sé cuanta gente.
cuando llegue al piso y ví ese periodico en la mesa del comedor, instinctivamente lo tome, la fotografia de primera plana era bastante alusiva a la sonrisa que tenia el padrastro cuando me descubrio leyendo el diario, el señor aparecia en una esquina de la fotografia - fue un desmadre, uno de los mejores desmadres de toda mi vida- me dijo -al inicio se sentia le frio, pero despúes todos eramos la misma carne - continuo.
conforme fui leyendo la nota, deseaba por el amor de dios y de todo el mundo no verte desnuda en una de esas fotos, no me preguntes por que, no estoy seguro por que lo buscaba, ni siquiera tenia idea de si habias ido o una vaina así, pero una cosa parecida a los celos me aparecio de repente, me subia por la espalda y me quemaba tooda la nuca... no te vi en el rostro de ninguna persona, no me senti aliviado la verdad... pero ahora al leerte... y recordar eso que senti... me hace exhalar tranquilo... tampoco preguntes por que... pero... sigue escribiendo, bien sabes cuanto me ha gustado leerte.
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