domingo, 20 de enero de 2008

Reseña | "Un espacio de vida", exposición fotográfica

Mesoamérica, una herencia biológica sin igual

Por Victoria Marlene Gama

LA CRECIENTE preocupación e insuficiente ocupación mundial sobre los efectos del calentamiento global en el ecosistema, han llevado a los países centroamericanos a conciliar intereses.

La exposición Un espacio de Vida ofreció al público una serie fotográfica que muestra la vida que todavía desborda la tierra, pese a las situaciones más desfavorecedoras que hoy provoca la contaminación. Estuvo ubicada en el exterior de la Unidad Profesional Adolfo López Mateos, en la colonia Lindavista.

Desde su descubrimiento, el Continente Americano se ha caracterizado por ser uno de los más ricos en fauna, flora y metales preciosos, y, sin embargo, simplemente la región mesoamericana tiene una extensión total de 768 mil 990 kilómetros cuadrados que abarcan los cinco estados del sur de México (Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas) y los siete países centroamericanos (Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá). Sus ecosistemas naturales van desde arrecifes coralinos y bosques húmedos tropicales bajos hasta sabanas de pinos, tierras leñosas semiáridas, praderas y bosques montanos, todo lo cual configura aproximadamente 22 ecorregiones distintas, según los biogeógrafos.

Si bien la región contiene sólo el 0,5 % de la superficie terrestre del planeta, debido a la variedad de sus ecosistemas y a su ubicación—como puente entre América del Norte y
América del Sur—Mesoamérica alberga una parte desproporcionada (cerca del 7%) de la biodiversidad del mundo.

Panamá, por ejemplo, cuenta con 929 especies de aves, más que Canadá y los Estados Unidos juntos. Belice, una nación muy pequeña de 22 mil 965 kilómetros cuadrados (la mitad de Dinamarca), alberga más de 250 especies de mamíferos, 540 especies de aves y 152 especies de anfibios y reptiles. México posee la mayor variedad de reptiles del mundo (717) y 4 mil especies de plantas usadas con propósitos medicinales. En las montañas centrales de Guatemala, el 70% de las plantas vasculares es endémico.

El arrecife mesoamericano, cuya longitud alcanza los mil 600 kilómetros a lo largo de las costas de México, Belice, Guatemala y Honduras, es el segundo sistema de arrecife coralino más grande del mundo; la región también contiene el 8% de los bosques de manglares del planeta. Mesoamérica es considerada como la cuna de varios cultivos agrícolas; sus poblaciones indígenas también reprodujeron el maíz, la calabaza y varios frijoles y chiles de especies silvestres endémicas en la región (Fuentes: INE/SEMARNAP 1996; CCAD 1998a, 1998b)

En 1999, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) dio inicio a un esfuerzo en colaboración con organizaciones regionales y nacionales de conservación y desarrollo activas en Mesoamérica, región que incluye los cinco estados del sur en México y los siete países de América Central, encaminado a evaluar opciones de política que contribuyan a acelerar la construcción del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM).

El CBM es una iniciativa regional encaminada a conservar la diversidad biológica y de ecosistemas de forma tal que se fomente un desarrollo social y económico sostenible. Las metas del esfuerzo de WRI y sus colaboradores son las siguientes: ampliar la base de participantes que apoya y lleva a cabo en forma activa el CBM; resaltar los beneficios económicos y sociales potenciales del CBM; facilitar el uso de información precisa en los procesos de planificación y toma de decisiones; y por último, ayudar a los responsables por la toma de decisiones a evaluar prioridades de política e inversión.

El Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) es una iniciativa regional encaminada a conservar la diversidad biológica y de ecosistemas de forma tal que se fomente un desarrollo social y económico sostenible. Sus objetivos específicos son: (a) proteger sitios claves de biodiversidad; (b) conectar esos sitios mediante corredores manejados de tal manera que se permita el movimiento y dispersión de plantas y animales; y (c) promover formas de desarrollo económico y social dentro y alrededor de estas áreas que conserven la biodiversidad y a la vez sean socialmente equitativas y culturalmente sensibles.
Pero la tarea de poner en práctica esta visión es compleja y ambiciosa, además de que debe involucrar a un amplio rango de actores incluyendo gobiernos locales y nacionales, organizaciones no gubernamentales (ONG), comunidades residentes y donantes internacionales.

Específicamente, el éxito de este esfuerzo exige que se desarrolle una visión común de sus metas y funciones, es decir, una visión que reconozca las necesidades divergentes que están en juego e identifique los intereses comunes de todos los actores en torno al logro de la sustentabilidad ecológica y socioeconómica. En últimas, la capacidad de despertar confianza entre los varios grupos con intereses en el CBM determinará su destino.

Es así como los fotógrafos: Sebastián Beláustegui, Michael Calderwood, Pablo Cervantes, Dolores Dahlhaus, Javier de la Maza, Juan Plablo Moreiras, Cristóbal von Rothkirch, Fulvio Eccardi, entre otros, lograron plasmar en imágenes una realidad estremecedoramente bella y fugaz que esta apunto de volverse solo bruma.

La región mesoamericana posee una de las concentraciones de diversidad de especies y ecosistemas más ricas del mundo que no se deben dejar perder por cuestiones de política internacional. No se trata sólo de conservar a las especies y su hábitat, sino también de ayudar a las comunidades nativas de estas regiones para que convivan simbióticamente, pues la mayoría de los habitantes de la región todavía vive en el campo y depende directamente de los recursos biológicos para su subsistencia.

Finalmente, se trata de una carrera del hombre contra el hombre, de sopesar errores con acciones. Esta exposición nos acercó a la cotidianeidad urbanizada de los capitalinos, una naturaleza en decadencia casi extinta que hay que salvar aunque esté lejana y ajena a nuestros alcances, tomar conciencia de la hermosura que ofrece la biodiversidad no esta de más.

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