
El México ganador…
de Felipe, por supuesto
Jessica Méndez
FELIPE CALDERÓN Hinojosa cumplió su primer año de gobierno sin lograr avances relevantes en rubros tan trascendentes como la educación, el empleo, el combate a la pobreza y los asuntos relacionados con la seguridad nacional. Y a pesar de que el 1 de diciembre de 2006 se puso en duda si podría o no tomar posesión de su cargo, debido a la confrontación política luego de unas elecciones bastante cuestionadas, para el Primer Mandatario hoy el panorama en el país es “verdaderamente distintito”.
Pero quizá no lo sea tanto, a decir por los hechos. Con bombo y platillo Calderón Hinojosa anunció también que México sería gobernado haciendo valer el Estado de Derecho. Sin embargo, dos días antes de cumplir su primer año al frente del Ejecutivo, un tufillo de impunidad se percibió con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que exonera al gober precioso de Puebla, el priista Mario Marín Torres, de haber concertado acciones en perjuicio de la periodista Lydia Cacho, quien denunció una red de pederastia en su libro Los demonios del edén, y en la que está envuelto el empresario poblano, Kamel Nacift.
Tras el mar de dudas que dejó en la sociedad mexicana la pasada elección presidencial, la cual no fue por mucho ni “la más limpia” ni “transparente de la historia”, como se ufanan muchos, la necesidad de legitimar a un gobierno se convierte en una prioridad al grado de quebrantar discursos y también ideales. Calderón lo sabe.
Es entonces que negociar con la tercera fuerza política del Congreso, el PRI, tiene sus beneficios. Pero en política también tiene sus costos. Analistas refieren, incluso, que la relación PRI-PAN para legitimar al gobierno calderonista ha ido tan lejos, al punto de ceder la gubernatura de Baja California –en junio pasado- al panista José Guadalupe Osuna Millán, dejando de lado las aspiraciones del exótico priista Jorge Hank Rhon.
La desconcertante decisión de seis de los diez ministros que votaron en la Corte contra del dictamen del ministro ponente, Juan N. Silva Meza, el cual sostuvo que sí hubo violaciones graves a las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho, parece confirmar la hipótesis de que el Ejecutivo Federal negocia con el PRI su legitimación.
De ser así, estamos ante un gobierno que prefiere hacer política para sí antes que justicia a la sociedad y que prefiere reavivar prácticas de complicidad con la corrupción, a encauzar a México y a su gente en un proyecto visionario de país.
¿De qué sirve que el presidente anuncie en sus spots que gracias a sus acciones de gobierno hay más guarderías en las cuales las mamás podrán dejar seguros a sus hijos para irse a trabajar y “ganar más dinero”, si el fallo de la Suprema Corte asienta un precedente lamentable en cuestión de la defensa de los derechos humanos de un ciudadano común y corriente?
El México ganador que Felipe Calderón prometió en campaña no es el que hoy en día tenemos. El sistema educativo mexicano sigue anquilosado por el SNTE de la maestra Elba Esther; al finalizar el 2006, “el total de personas en busca de trabajo era de 1 millón 351 mil 603, y para el 31 de octubre de este año esa cifra aumentó a 1 millón 750 mil 734 personas” (Proceso, 1622); y tan sólo en su primer año de gobierno, en el país se han cometido, según datos oficiales, poco más de 2 mil 500 ejecuciones relacionadas con el narcotráfico, y la Suprema Corte…
Respecto a la educación, vale la pena recordar que a siete días de que Calderón asumiera la titularidad del Ejecutivo propuso reducir, a través de su iniciativa de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2007, en 4 mil 500 millones de pesos los recursos destinados a la educación pública del país. Este hecho alentó al diputado panista y presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Raúl Alejandro Padilla Orozco, a celebrar que a instituciones públicas, pero principalmente a la UNAM, se les recortara el presupuesto. (La Jornada, 9 de diciembre de 2006).
Sus palabras, y también su ignorancia de “la trascendencia, el papel histórico y el significado de la UNAM como motor de movilidad social” quedan para la historia: "Creo que no podemos seguir inyectando dinero a la educación si no tenemos resultados académicos de los estudiantes que sean loables; debemos tener una evaluación...".
Mientras tanto, este martes 4 de diciembre la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundió los resultados del Programa Internacional para la Evaluación del Estudiante (PISA). Hay malas noticias: “Seis años después de la primera aplicación del PISA, en Matemáticas México sigue en el último lugar entre los países de la organización y en el lugar 49 de 57 países participantes en la evaluación de 2006, mientras que en el 2000 estaba en el lugar 35, de 40”. (Reforma, 5 de diciembre de 2007).
Calderón apostó, en este su primer año de gobierno, por la continuidad de las políticas públicas “buenas” de su antecesor, pero a juzgar por lo que se ve, también apostó en construir a su México ganador con políticas corrosivas y así enaltecer su tan cuestionado triunfo.
Escríbeme a: morisot26@hotmail.com
de Felipe, por supuesto
Jessica Méndez
FELIPE CALDERÓN Hinojosa cumplió su primer año de gobierno sin lograr avances relevantes en rubros tan trascendentes como la educación, el empleo, el combate a la pobreza y los asuntos relacionados con la seguridad nacional. Y a pesar de que el 1 de diciembre de 2006 se puso en duda si podría o no tomar posesión de su cargo, debido a la confrontación política luego de unas elecciones bastante cuestionadas, para el Primer Mandatario hoy el panorama en el país es “verdaderamente distintito”.
Pero quizá no lo sea tanto, a decir por los hechos. Con bombo y platillo Calderón Hinojosa anunció también que México sería gobernado haciendo valer el Estado de Derecho. Sin embargo, dos días antes de cumplir su primer año al frente del Ejecutivo, un tufillo de impunidad se percibió con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que exonera al gober precioso de Puebla, el priista Mario Marín Torres, de haber concertado acciones en perjuicio de la periodista Lydia Cacho, quien denunció una red de pederastia en su libro Los demonios del edén, y en la que está envuelto el empresario poblano, Kamel Nacift.
Tras el mar de dudas que dejó en la sociedad mexicana la pasada elección presidencial, la cual no fue por mucho ni “la más limpia” ni “transparente de la historia”, como se ufanan muchos, la necesidad de legitimar a un gobierno se convierte en una prioridad al grado de quebrantar discursos y también ideales. Calderón lo sabe.
Es entonces que negociar con la tercera fuerza política del Congreso, el PRI, tiene sus beneficios. Pero en política también tiene sus costos. Analistas refieren, incluso, que la relación PRI-PAN para legitimar al gobierno calderonista ha ido tan lejos, al punto de ceder la gubernatura de Baja California –en junio pasado- al panista José Guadalupe Osuna Millán, dejando de lado las aspiraciones del exótico priista Jorge Hank Rhon.
La desconcertante decisión de seis de los diez ministros que votaron en la Corte contra del dictamen del ministro ponente, Juan N. Silva Meza, el cual sostuvo que sí hubo violaciones graves a las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho, parece confirmar la hipótesis de que el Ejecutivo Federal negocia con el PRI su legitimación.
De ser así, estamos ante un gobierno que prefiere hacer política para sí antes que justicia a la sociedad y que prefiere reavivar prácticas de complicidad con la corrupción, a encauzar a México y a su gente en un proyecto visionario de país.
¿De qué sirve que el presidente anuncie en sus spots que gracias a sus acciones de gobierno hay más guarderías en las cuales las mamás podrán dejar seguros a sus hijos para irse a trabajar y “ganar más dinero”, si el fallo de la Suprema Corte asienta un precedente lamentable en cuestión de la defensa de los derechos humanos de un ciudadano común y corriente?
El México ganador que Felipe Calderón prometió en campaña no es el que hoy en día tenemos. El sistema educativo mexicano sigue anquilosado por el SNTE de la maestra Elba Esther; al finalizar el 2006, “el total de personas en busca de trabajo era de 1 millón 351 mil 603, y para el 31 de octubre de este año esa cifra aumentó a 1 millón 750 mil 734 personas” (Proceso, 1622); y tan sólo en su primer año de gobierno, en el país se han cometido, según datos oficiales, poco más de 2 mil 500 ejecuciones relacionadas con el narcotráfico, y la Suprema Corte…
Respecto a la educación, vale la pena recordar que a siete días de que Calderón asumiera la titularidad del Ejecutivo propuso reducir, a través de su iniciativa de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2007, en 4 mil 500 millones de pesos los recursos destinados a la educación pública del país. Este hecho alentó al diputado panista y presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Raúl Alejandro Padilla Orozco, a celebrar que a instituciones públicas, pero principalmente a la UNAM, se les recortara el presupuesto. (La Jornada, 9 de diciembre de 2006).
Sus palabras, y también su ignorancia de “la trascendencia, el papel histórico y el significado de la UNAM como motor de movilidad social” quedan para la historia: "Creo que no podemos seguir inyectando dinero a la educación si no tenemos resultados académicos de los estudiantes que sean loables; debemos tener una evaluación...".
Mientras tanto, este martes 4 de diciembre la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundió los resultados del Programa Internacional para la Evaluación del Estudiante (PISA). Hay malas noticias: “Seis años después de la primera aplicación del PISA, en Matemáticas México sigue en el último lugar entre los países de la organización y en el lugar 49 de 57 países participantes en la evaluación de 2006, mientras que en el 2000 estaba en el lugar 35, de 40”. (Reforma, 5 de diciembre de 2007).
Calderón apostó, en este su primer año de gobierno, por la continuidad de las políticas públicas “buenas” de su antecesor, pero a juzgar por lo que se ve, también apostó en construir a su México ganador con políticas corrosivas y así enaltecer su tan cuestionado triunfo.
Escríbeme a: morisot26@hotmail.com

1 comentario:
Sólo comentar que si bien el texto va firmado por mí yo no lo escribí. Lo hizo la redacción de Feedback.
Atte.
Jessica Méndez
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