MÉXICO DF A 24 DE FEBRERO, día para hacer honores a la bandera y volverse un “patriota”, y qué mejor muestra de patriotismo que la defensa del petróleo izando una bandera con las manos. Con la hora de la cita se aproximaba la gente –portando banderas y exclamando consignas; éstas para repudiar al gobierno, las otras para enaltecer el momento de nacionalismo– al punto de reunión: Torre de PEMEX; se trata de comitivas que en ningún momento dejan de parecer insignificantes con respecto a las grandes concentraciones a las que estuvo acostumbrado Andrés Manuel López Obrador, aquellas convocatorias que llevaban hasta la cima de lo realizable, las quimeras de un cambio.
Aproximadamente a las 11:15 comenzaron los oradores su participación y entre ellos encontramos a Ricardo Cantú del Partido del Trabajo y a la senadora perredista Rosalinda López, coordinadora del Movimiento en Defensa del Petróleo.
Entre las intervenciones de ambos fue el turno de Javier González Garza, quien fue denostado con proclamas para el “Presidente legítimo”, hasta que salió la voz de éste en defensa de aquél, pidiendo respeto para el coordinador de los diputados del PRD. Se entendía también que ese mismo respeto lo estaba pidiendo Obrador para sí mismo y para los procedimientos –se debe recordar esto a los que ya olvidaron que el plan fue impulsar propuestas e iniciativas, de un marco de legitimidad a otro de legalidad, a través de las fracciones parlamentarias– que lleva a cabo por la vía legal.
Llegó la última participación y la más esperada cuando el reloj marcaba cerca de las 11:40. Los discursos habían sido cortos, pero el sol los hacía más largos y cansados de lo que fueron. Con estos rayos de sol que devoran la piel, llegaron las indicaciones que las personas tanto esperaban, instrucciones para combatir la desilusión y el desconcierto que se forja sobre todo en los más fervientes seguidores del mártir de las elecciones presidenciales pasadas, es decir, los hombres y mujeres de la tercera edad que venían de cualquier parte del país.
Las medidas fueron las mismas que en su momento había dicho la senadora Rosalinda López: continuar con movimientos de resistencia civil pacífica y concentraciones en plazas públicas. Los argumentos no diferían de todos los que ya habían expuesto los declamadores; se defendía al petróleo (a PEMEX) de la privatización, se trataba de evitar que los bienes de la Nación y, por lo tanto, de todos, caigan en manos de unos cuantos. López Obrador añadió que se debe reducir el gasto burocrático y combatir la corrupción.
Como un esfuerzo para combatir la corrupción, se brindó cierta información a González Garza, representante ante el Congreso, con el fin de hacer auditorias para verificar las relaciones que existen entre el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el presidente de la República, Felipe Calderón y Alfredo Elías Ayub, director de la Comisión Federal de Electricidad. Entre las sospechas están las de contratos millonarios hechos entre Mouriño y PEMEX, mientras fuese presidente de la Comisión de Energía en la Cámara de Diputados y subsecretario de Energía con Calderón.
La cuestión que más hizo ruido entre los asistentes fue la advertencia de un posible encauzamiento por el lado de la violencia si no se consigue adecuar la reforma energética, lo cual traería como consecuencia una desestabilización política y social de grandes dimensiones. Para eludir estas condiciones desfavorables para el país, es menester “actuar ahora”, insistió Obrador.
Para finalizar, la siguiente maniobra dentro de las acciones de resistencia civil pacífica quedó agendada para el próximo 18 de Marzo en el Zócalo capitalino a las cinco de la tarde, con la posibilidad de una sesión previa si las circunstancias así lo requieren.
Aproximadamente a las 11:15 comenzaron los oradores su participación y entre ellos encontramos a Ricardo Cantú del Partido del Trabajo y a la senadora perredista Rosalinda López, coordinadora del Movimiento en Defensa del Petróleo.
Entre las intervenciones de ambos fue el turno de Javier González Garza, quien fue denostado con proclamas para el “Presidente legítimo”, hasta que salió la voz de éste en defensa de aquél, pidiendo respeto para el coordinador de los diputados del PRD. Se entendía también que ese mismo respeto lo estaba pidiendo Obrador para sí mismo y para los procedimientos –se debe recordar esto a los que ya olvidaron que el plan fue impulsar propuestas e iniciativas, de un marco de legitimidad a otro de legalidad, a través de las fracciones parlamentarias– que lleva a cabo por la vía legal.
Llegó la última participación y la más esperada cuando el reloj marcaba cerca de las 11:40. Los discursos habían sido cortos, pero el sol los hacía más largos y cansados de lo que fueron. Con estos rayos de sol que devoran la piel, llegaron las indicaciones que las personas tanto esperaban, instrucciones para combatir la desilusión y el desconcierto que se forja sobre todo en los más fervientes seguidores del mártir de las elecciones presidenciales pasadas, es decir, los hombres y mujeres de la tercera edad que venían de cualquier parte del país.
Las medidas fueron las mismas que en su momento había dicho la senadora Rosalinda López: continuar con movimientos de resistencia civil pacífica y concentraciones en plazas públicas. Los argumentos no diferían de todos los que ya habían expuesto los declamadores; se defendía al petróleo (a PEMEX) de la privatización, se trataba de evitar que los bienes de la Nación y, por lo tanto, de todos, caigan en manos de unos cuantos. López Obrador añadió que se debe reducir el gasto burocrático y combatir la corrupción.
Como un esfuerzo para combatir la corrupción, se brindó cierta información a González Garza, representante ante el Congreso, con el fin de hacer auditorias para verificar las relaciones que existen entre el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el presidente de la República, Felipe Calderón y Alfredo Elías Ayub, director de la Comisión Federal de Electricidad. Entre las sospechas están las de contratos millonarios hechos entre Mouriño y PEMEX, mientras fuese presidente de la Comisión de Energía en la Cámara de Diputados y subsecretario de Energía con Calderón.
La cuestión que más hizo ruido entre los asistentes fue la advertencia de un posible encauzamiento por el lado de la violencia si no se consigue adecuar la reforma energética, lo cual traería como consecuencia una desestabilización política y social de grandes dimensiones. Para eludir estas condiciones desfavorables para el país, es menester “actuar ahora”, insistió Obrador.
Para finalizar, la siguiente maniobra dentro de las acciones de resistencia civil pacífica quedó agendada para el próximo 18 de Marzo en el Zócalo capitalino a las cinco de la tarde, con la posibilidad de una sesión previa si las circunstancias así lo requieren.

No hay comentarios:
Publicar un comentario