
POR: MANUEL PORTILLO
¿Miedo, Conveniencia u Obligación?
QUÉ PESA MÁS: ¿El temor a perder por considerarse inferior al rival? O ¿Buscar mejor posibilidades de ganar? Esa parece ser la disyuntiva en la que se vio involucrado el Instituto Politécnico Nacional (IPN), pues el pasado diez de febrero, en el marco del congreso de la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA), realizó la proposición de desintegrar la llamada Conferencia de los 12 Grandes. Esta estaba integrada por 12 equipos estudiantiles, entre los que se encontraban los equipos del Tecnológico de Monterrey (y sus respectivos campus), del mencionado IPN y los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
QUÉ PESA MÁS: ¿El temor a perder por considerarse inferior al rival? O ¿Buscar mejor posibilidades de ganar? Esa parece ser la disyuntiva en la que se vio involucrado el Instituto Politécnico Nacional (IPN), pues el pasado diez de febrero, en el marco del congreso de la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA), realizó la proposición de desintegrar la llamada Conferencia de los 12 Grandes. Esta estaba integrada por 12 equipos estudiantiles, entre los que se encontraban los equipos del Tecnológico de Monterrey (y sus respectivos campus), del mencionado IPN y los de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El “poli” argumentó una negativa por parte de los equipos del “tec” a reglamentar un limite en cuanto a las becas deportivas-académicas que se ofrecen a los prospectos estudiantiles del fútbol americano. Además, hubo problemas con la calendarización del torneo 2008: de nuevo los equipos “tec” se negaron a formalizar un sistema a visita recíproca.
Otro aspecto que detonó en el deseo del IPN de formar una nueva conferencia, la del centro, fue el rechazo de los mismos equipos (para variar) a pasar por una prueba antidopaje, propuesta realizada por varios equipos con la intención de salvaguardar la sana competencia y la honestidad en la ONEFA.
En lo que a mí concierne, la propuesta separatista del “polí”, misma que fue apoyada por los equipos de la UNAM, los “Frailes” del Tepeyac, los “Centinelas”del Cuerpo de Guardias Presidenciales y los “Linces” de la UVM, está fundamentada en las preguntas planteadas al principio de esta columna.
Es menester mencionar, que desde la temporada 1998 el campeonato se lo ha llevado el Tecnológico de Monterrey, ya sea con su equipo campus Estado de México o con los actuales tetracampeones “Borregos Salvajes” del campus Monterrey. La última vez que el IPN logró el campeonato fue en el año de 1992, para luego ser finalistas el siguiente año. Por su parte, los “Pumas”, antes conocidos como los “Cóndores”, fueron campeones por última vez en el año de 1991; y en 1995 finalistas.
Los números no mienten: nos hablan de una superioridad absoluta de las universidades privadas, de una pesada hegemonía deportiva, la cual no parece terminar de subyugar a los demás competidores.
Una de las causas de esta dominación es el avasallante plantel con el que cuentan los “tecs”; muchos de sus integrantes son reclutados de escuelas públicas, como el IPN o la UNAM, a través de las jugosas becas que les ofrecen. Mismas que contienen la cobertura total de los gastos escolares en la etapa universitaria, atención médica personalizada, preparación física y alimentación de primer nivel, modernas, funcionales y cercanas instalaciones (la cercania en lo que respecta a las aulas de clase) y proyección internacional (ejemplo claro es Rolando Cantú, liniero defensivo, que juega para los Cardenales de Arizona en la NFL americana).
La historia suena repetitiva, ya que la clase alta, es decir los que cuentan con un capital más alto, son los que tienen más (o las únicas) posibilidades de alcanzar los mejores lugares y beneficios. En instituciones públicas como el IPN o la UNAM, donde la demanda de estudio supera por mucho la oferta, además del presupuesto con el que se cuenta, resulta impensable destinar una cantidad importante de fondos a las actividades deportivas.
Afortunadamente o desafortunadamente, como se le quiera ver, se ha ponderado lo académico a lo deportivo; no obstante, no se pretende ignorar la importancia que tiene el ámbito del deporte para lograr la tan necesaria formación integral del educando. La cuestión es de prioridades: actualmente ¿qué necesita el país? ¿deportistas de alto rendimiento que triunfen en el extranjero y que nos ofrezcan una liga de fútbol americano competitiva y espectacular? ¿buenos profesionistas, capaces, integros y comprometidos?.
Lo cierto es que las oportunidades de triunfo se cierran, situación que obliga a buscar nuevas alternativas para lograr el fin común y más lógico en la vida: triunfar. El ejemplo más claro son nuestros compatriotas migrantes. Hay prioridades, se entiende que en esta vida, y sobretodo en este momento, no se cuenta con recursos a manos llenas por lo que hay que racionar, decidir y actuar. El “polí” lo hizo.Miedo a perder, a no poder competir ante rivales mejor preparados (y subsidiados); conveniencia ante una situación adversa, es decir, buscar caminos más fáciles, cortos y menos transitados; o la obligación, ante la coyuntura actual, de tener que hacerse a un lado de los primeros planos para no ser vapuleado y de todas formas no poder vencer. Esa es la tarea de

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