Recesión estadunidense, otro tormento para 2008
Adán Castro
LA RECESIÓN se caracteriza como un periodo de “crecimiento negativo” del Producto Interno Bruto (PIB) durante un periodo prolongado (tres trimestres o más), o en todo caso un “decrecimiento significativo de la actividad económica”, cuya duración en promedio es de un año. En alusión al conocido relato bíblico: el año de las vacas flacas...
Estados Unidos, que ha pasado por once recesiones desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, se prepara ahora para la que sobreviene… si no es que sobrevino ya. Pues si bien autoridades en la materia aseguran que ésta todavía no llega, la versión contraria cada vez es más firme.
Así, el expresidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Alan Greenspan, opina que hay un 50% de probabilidad de que ocurra una recesión, y Martin Feldstein, presidente de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) —organismo al que toca declarar oficialmente si hay recesión en Estados Unidos— afirma que, si bien es previsible, todavía no se puede decir que haya llegado.
Y sin embargo, la prestigiada empresa de consultoría financiera Merril Lynch anunció que la recesión ya es una realidad, con base en los más recientes datos sobre el desempleo en Estados Unidos. Las cifras en las que se basó esta empresa, y que corresponden al mes de diciembre, apuntan la creación de 18,000 puestos en este periodo, cuando se esperaban 70,000, lo que indica un aumento en la tasa de desempleo de 5%.
Desde ramos como el inmobiliario, los efectos de la crisis se están extendiendo rápidamente hacia el resto de la actividad económica, y el gobierno estadounidense se apresta a tomar las medidas que están a su alcance. Una primera muestra la dio este miércoles 30 de enero, cuando la Fed bajó, por segunda vez en ocho días, la tasa de interés de referencia para Estados Unidos, con lo que quedó en 3%.
El alto grado de interrelación comercial entre Estados Unidos y México hace evidente que las repercusiones de la crisis pueden ser devastadoras para nuestro país. Aunque algunos analistas minimizan el posible impacto a nuestra economía, es de notar que la prensa mundial ha coincidido en señalar a nuestro país como uno de los más vulnerables ante el advenimiento de la crisis.
Más del 90% de las exportaciones mexicanas son para Estados Unidos. Es sin duda alguna nuestro socio comercial más importante, hasta el grado de que la cuarta parte del PIB mexicano depende de las exportaciones a dicho país. Por lo tanto, un primer efecto previsible de la recesión es una disminución palpable en nuestras exportaciones y, por consiguiente, en la producción.
Otro de los efectos de la crisis se dejaría sentir directamente sobre un factor de capital importancia para nuestra economía: las remesas. La crisis hipotecaria golpea al sector de la construcción, pues obliga a disminuir la oferta de viviendas. Y justamente éste es uno de los sectores donde están empleados más trabajadores mexicanos residentes en Estados Unidos —tanto legales como ilegales—.
Los expertos apuntan particularmente una severa afectación a los sectores automotriz y manufacturero, importantes rubros de exportación al vecino del norte y, sobre todo, los mayores generadores de empleo en este país.
Con todo, la mayoría de las previsiones al respecto coinciden en señalar la fortaleza mexicana en ciertos factores macroeconómicos, los cuales no resultarían afectados, como la inflación, el déficit público, la tasa de interés y el tipo de cambio.
Adán Castro
LA RECESIÓN se caracteriza como un periodo de “crecimiento negativo” del Producto Interno Bruto (PIB) durante un periodo prolongado (tres trimestres o más), o en todo caso un “decrecimiento significativo de la actividad económica”, cuya duración en promedio es de un año. En alusión al conocido relato bíblico: el año de las vacas flacas...
Estados Unidos, que ha pasado por once recesiones desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, se prepara ahora para la que sobreviene… si no es que sobrevino ya. Pues si bien autoridades en la materia aseguran que ésta todavía no llega, la versión contraria cada vez es más firme.
Así, el expresidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Alan Greenspan, opina que hay un 50% de probabilidad de que ocurra una recesión, y Martin Feldstein, presidente de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) —organismo al que toca declarar oficialmente si hay recesión en Estados Unidos— afirma que, si bien es previsible, todavía no se puede decir que haya llegado.
Y sin embargo, la prestigiada empresa de consultoría financiera Merril Lynch anunció que la recesión ya es una realidad, con base en los más recientes datos sobre el desempleo en Estados Unidos. Las cifras en las que se basó esta empresa, y que corresponden al mes de diciembre, apuntan la creación de 18,000 puestos en este periodo, cuando se esperaban 70,000, lo que indica un aumento en la tasa de desempleo de 5%.
Desde ramos como el inmobiliario, los efectos de la crisis se están extendiendo rápidamente hacia el resto de la actividad económica, y el gobierno estadounidense se apresta a tomar las medidas que están a su alcance. Una primera muestra la dio este miércoles 30 de enero, cuando la Fed bajó, por segunda vez en ocho días, la tasa de interés de referencia para Estados Unidos, con lo que quedó en 3%.
El alto grado de interrelación comercial entre Estados Unidos y México hace evidente que las repercusiones de la crisis pueden ser devastadoras para nuestro país. Aunque algunos analistas minimizan el posible impacto a nuestra economía, es de notar que la prensa mundial ha coincidido en señalar a nuestro país como uno de los más vulnerables ante el advenimiento de la crisis.
Más del 90% de las exportaciones mexicanas son para Estados Unidos. Es sin duda alguna nuestro socio comercial más importante, hasta el grado de que la cuarta parte del PIB mexicano depende de las exportaciones a dicho país. Por lo tanto, un primer efecto previsible de la recesión es una disminución palpable en nuestras exportaciones y, por consiguiente, en la producción.
Otro de los efectos de la crisis se dejaría sentir directamente sobre un factor de capital importancia para nuestra economía: las remesas. La crisis hipotecaria golpea al sector de la construcción, pues obliga a disminuir la oferta de viviendas. Y justamente éste es uno de los sectores donde están empleados más trabajadores mexicanos residentes en Estados Unidos —tanto legales como ilegales—.
Los expertos apuntan particularmente una severa afectación a los sectores automotriz y manufacturero, importantes rubros de exportación al vecino del norte y, sobre todo, los mayores generadores de empleo en este país.
Con todo, la mayoría de las previsiones al respecto coinciden en señalar la fortaleza mexicana en ciertos factores macroeconómicos, los cuales no resultarían afectados, como la inflación, el déficit público, la tasa de interés y el tipo de cambio.

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