martes, 5 de febrero de 2008

Reseña - Ashes and Snow

Cenizas y Nieve, un éxito en el Zócalo

Por Alberto Neri Medina

Ashes and Snow (cenizas y nieve) una exposición temporal del artista canadiense Gregory Colbert con sede en las grandes urbes como Nueva York, Los Ángeles, Tokio y actualmente en México hasta el 27 de abril, un museo nómada que no tendrá destino final.

El gobierno del DF da las facilidades a este museo nómada para ser instalado en la plaza de la constitución; con una estructura hecha de bambú ideado por el arquitecto colombiano Simón Velez, en su interior alberga los trabajos del artista: 53 fotografías impresas de gran tamaño (1.5 x 2.5 m) en color sepia sobre un papel japonés reciclado hecho a mano, donde los limites entre cielo y tierra se rompen al igual que la distancia establecida entre la especie animal y el ser humano. Haciendo uso de las imágenes capturadas por el lente del artista a lo largo de 15 años en 30 expediciones, el recinto selvático cuenta con tres mini teatros donde se proyectan dos cortometrajes de 9 minutos y un largo metraje de una hora estilo haikú, donde la fantasía, el misticismo animal, los afrodisíacos paisajes y la sublime ambientación de sombras, te llevan de la mano a un viaje donde las barreras culturales y espaciales se rompen. El ser humano y la naturaleza son uno y viven en una efímera armonía.

En el video largo se escuchan breves fragmentos (doblado al español por la voz de Enrique Rocha) de la novela que Colbert presenta en dicha exposición Asehes And Snow a Novelin Letters, donde el personaje principal es un expedicionista que escribe 365 cartas a su esposa, en las cuales narra algunas situaciones de sus viajes; en la penúltima carta, el personaje cuenta que en sus sueños platica con Moctezuma y en la última carta se revela el porque la exposición toma el nombre de Cenizas y Nieve.

Siendo parte de…

La exposición ha tenido bastantes elogios, pero como en todo no siempre es miel y dulce les planteo mi visión. Para ingresar al museo nómada hay que pasar aproximadamente 3 hrs. bajo el sol seco de invierno, soportar el ruido de los automóviles y disfrutar del afrodisíaco y necesario smog de todos los días al cual está acostumbrado el buen chilango. En teoría el museo en su representación “selvática” nos quiere remontar a la naturaleza por eso el colocarse en una gran urbe que esta tan alejada del mundo natural.Las estalaciones juegan con la memoria ancestral Mexica; ya que por primera vez se implementó el colocar espejos de agua donde por encima se suspenden las fotografías, para hacer una conexión entre el México Tenochtitlan que vivía entre canales.

Las fotografías son muy bellas, pero a cualquier fanático del mundo natural sabe que hay medios encargados de transmitir imágenes ya sean fotografías o audiovisuales que también contienen gran poesía artística pues la naturaleza habla por si sola. Me parece interesante ver como a pesar de que los mexicanos somos un país que no está acostumbrado a frecuentar museos y actividades culturales, el publico acude con grandes expectativas, mira las fotografías y trata de dar su interpretación ya que no tienen nombre en su base; al llegar al audiovisual largo, se enfrentan con una película para lectores visuales, donde la imagen cumple su función poética y la majestuosa música da el ritmo al corazón; por lo tanto muchos desesperan y salen del lugar, otros caen presa del bochorno y se distraen con el viento que pueda producir un folleto, la camisa, etc; otros de pie como pilares atentos a la narrativa estiran las piernas, ya quelos bancos no son suficientes.

Termina la exposición y entras a la librería donde la asociación Rolex (patrocinador oficia) que se jacta de ser filantrópica, te venden los productos de la exposición; el material audiovisual, la música, la novela que contiene 74 cartas ya que las demás se las llevó el viento o se perdieron, estas cartas vienen en blanco, la novela se encuentra en versión inglesa y japonesa; también venden libros fotográficos hechos con papeles reciclados (no dudo de la explotación de la mano de obra utilizada) y toda esa parafernalia natural que te hace acreedor a un objeto fetichizado, prestigioso y de colección. Claro los precios son altos pero en el arte quién dijo que era una actividad barata.

En las tres ciudades donde ya se ha presentado Ashes And Snow, llevan más de un millón y medio de visitantes, con esto me imagino que el DF quiere romper un nuevo record, ya que se nota que nos ha gustado bastante eso de entrar a los Guiness; pero me pregunto, y el mantenimiento de los trenes del transporte colectivo metro, el trafico en la ciudad, la delincuencia, el narcomenudeo, todo esto desaparecerá en la euforia de un museo a escala de las grandes urbes, o con la interiorización del espectador que entiende la relación humana entre los animales, la naturaleza y el hombre harán que todo mejore. Sí, es cierto que todos tenemos derecho a la cultura como ha dicho el jefe de gobierno Marcelo Ebrard, pero también tenemos derecho a vivir mejor, espero que esto no se le este pasando de largo mientras sus intereses están en el populismo y las elecciones del 2012.


4 comentarios:

Mr_Brown dijo...

Muy bien Beto sigue así directo conciso y con protesta chevere.

BeNe dijo...

gracias por tomarse el tiempo de leerlo

Alejandra Pérez Torres dijo...

no tuve oportunidad d ir a la exposiciòn, pero la reseña me da una clara idea de lo que es. Me gusta como escribes aunque la ultima parte no me convence.

CATRINA dijo...

Que te puedo decir, en verdad esta super, hasta dan ganas de formarse las 3 horas, lo haces ver como si te transportara a otro lugar.
Me agrado tambíen lo ultimo por que es verdad que en este México nada de este tipo de cosas las hacen por que si, todo tiene algo detras y claro siempre es algo politico y como ya sabemos se comienzan a mover desde muchos años antes.
Pero bueno tu sigue escribiendo igual de genial y espero que lo hagas mas seguido.