martes, 5 de febrero de 2008

Columna Curado de Picota | La muerte de Marcial Maciel

CURADO DE PICOTA

Marcial Maciel: la rata que dejó plaga en el Vaticano, su manera de coptar a Benedicto XVI

Miguel Ángel López Flores

MÉXICO… EL MUNDO se despertó el 31 de enero de 2008 con la noticia de la muerte del padre Marcial Maciel, líder y fundador retirado (sí, porque prácticamente lo retiraron) de La Legión de Cristo. Moría un personaje controversial, acusado de actos de pedofilia y abuso de menores, uno de los hombres más cercanos al extinto Juan Pablo II y que, logró tener un poder fáctico impresionante en el Vaticano. Hombre, en pocas palabras, hábil y con una moral, aparentemente deleznable. Todo ello, gracias a la gran corrupción que pernea en la Basílica de San Pedro. De la que todos saben y del confesionario no sale.

Aristóteles, en su Política, asentaba las formas de gobierno puras y sus respectivas deformaciones. Una ellas era la oligarquía (deformación de la aristocracia), en donde muy pocos toman las decisiones políticas y determinaban el camino de los demás. Sin lugar a dudas, esta concepción ha revestido a la alta jerarquía dentro de la Iglesia Católica desde 1969, año en que entraron en vigor las reformas arrojadas del Concilio Vaticano II. Antes, simplemente, los papas ejercían una tiranía.

Lo anterior gracias a ciertas aperturas, entre las cuales se destaca la participación directa de presbíteros y religiosos, con apoyo de un número considerable de laicos –la mayoría de las veces con gran capital[1]-, dentro de la política vaticana. En otras palabras, se buscaba darle un mayor soporte, confiabilidad y credibilidad al centro leonino de dicha iglesia en todos los países. Darle voz a los que no la tenían y, a la vez, a cambio de un soporte monetario, otras ventajas meta oficiales (como la apertura de colegios, el apoyo en misiones a tierras sin evangelizar, etcétera).

Y así fue que nacieron neo órdenes religiosas a lo largo del mundo. Ejemplos muy claros, el Opus Dei y la Legión de Cristo. Empresas que optaron por la educación y el adestramiento de niños, jóvenes y familias enteras a través de una “nueva forma de ver y vivir a la religión”. Con un éxito rotundo (es cuestión de comparar el número de ordenaciones sacerdotales en estas congregaciones). Compitiendo, por supuesto con las órdenes religiosas tradicionales (Franciscanos, Dominicos, Agustinos y Jesuitas), que desde entonces comenzaban a ver vacíos sus seminarios.

Los números presionan y en este caso no fue la excepción. El poder monetario que representan estas órdenes religiosas dentro de la estructura católica mundial es capaz de corromper al más tradicional y cristiano de los papas, con el simple hecho de amenazar con su separación de Roma y crear, con todos los medios y posibilidades, una secta aún más peligrosa, potencialmente, para los intereses vaticanos que lo que hiciera algún día Martín Lutero. Sí, el “verdadero temor de dios”.

Es por ello que, se logran olvidar palabras y encíclicas enteras con tal de encubrir a un pederasta, como es el caso del extinto padre Maciel. Veamos un ejemplo: Juan Pablo II, en el marco de su primer Concilio de la Familia (Familiaris Consortio), el 22 de noviembre de 1981, publicaba la Apostolic Exhortation, la cual refiriéndose a los niños, pronunciaba que:

“[…] En la familia, comunidad de personas, debe reservarse una atención especialísima al niño, desarrollando una profunda estima por su dignidad personal, así como un gran respeto y un generoso servicio a sus derechos [haciéndolo], la Iglesia cumple una misión fundamental. En efecto, está llamada a revelar y a proponer en la historia el ejemplo y el mandato de Cristo, que ha querido poner al niño en el centro: > [Mateo 10:14]”.


Vergüenza, pena y coraje da leer las líneas anteriores y darse cuenta que el dinero puede desvirtuar tan noble misión y hacer añicos la figura del hombre que, según la radio y la televisión mexicana, más se respetó y amo durante el siglo XX: Juan Pablo II. Un cómplice, en tanto se retome aquella frase de: tanto peca quien mata a la vaca como el que le agarra la pata. No lo dudo.

El tema de la pedofília, el cuarto voto en los Legionarios de Cristo y anexos han sido investigados y publicados desde 1997 en México[2] por medios de comunicación y escritores. Los abusos, corruptelas y demás “pecados” del padre Marcial Maciel son narradas por José Ruiz Marcos en su libro La orden maldita, en dónde documenta, con base en testimonios reales, bajezas cometidas por el ex legionario de cristo. Por mencionar alguno, entre tantos libros que hablan de ello.

“Con dinero baila el perro”, versa el viejo y conocido refrán. Palabras sencillas y sabias que demuestran: uno, el deterioro de la estructura eclesial pastoral y evangélicamente; dos, la urgencia que se tiene por conseguir fieles y sacerdotes; la intromisión de muy pocos laicos en las decisiones políticas de este gran ente per se político; cuatro, la incongruencia entre discursos y hechos; cinco la santificación de dos hombres que trabajaron sirviéndose uno del otro en contra de quienes los adoran; seis, la mega confirmación que la justicia es todo menos justo; siete, el niño como el ser más arropado y protegido por la ley, pero que en la oscuridad de los tribunales y colegios religiosos se les destapa y abusa cual animal en la edad media.

En fin, cuando se tienen ratas dentro de la tubería es necesario tapar las coladeras para evitar que los invitados y vecinos descubran su presencia. En la Santa Sede, mientras las ratas sigan ahí, continuarán con la clausura entorno al caso de Marcial Maciel y sus cómplices. Sí, murió uno, los otros, lo más, quedan vivos y sin castigo; además, quienes coptan al Vaticano con su dinero y poder no permitirán que abran la cloaca… no vaya a ser que una los muerda. Temor a dios o al hombre. No es pregunta, es la penitencia.

*Post data: perdón a las ratas por la comparación.

[1] José de Cordoba. “ With Elite Backing, A Catholic Order Has Pull in Mexico” . Wall Street Jornal. 23 de Enero de 2006 en: http://regainnetwork.org/article.php?a=47245944. (Consultado el 30 de enero de 2008).
[2] Fernando Mejía Barquera. “Maciel, pederastia y medios” en: Diario Milenio, 02 de febrero de 2008.

1 comentario:

Abraham Zamora dijo...

Miguelón, no digo algo porque no sé del tema, pero de acuerdo a cómo lo escribiste, te digo que cualquiera lo entiende, para mí muy bueno, felicidades.

P.D. al rato nos vamos a enterar que al Papa también le gusta el cognac y a ti te van a dar unos coscorrones por cabron, porque el Papa es el mero papá.